domingo, 25 de diciembre de 2005

Mientras acariciaba mis senos

Mientras acariciaba mis senos

pensaba en sus ojos que tienen

los colores de la paleta de un pintor

cristalinos como los ojos de vidrio

de una imagen religiosa

estáticos sobre los míos


Mientras se hundía en mi humedad

pensaba en su cabello corto

en su cuerpo y sus cicatrices

y el peso de éste sobre mi


Mientras me besaba

pensaba en su piel de mármol

manchada, como un negativo del cielo estrellado


Mientras me acariciaba el cuerpo

pensaba en su rostro

sonriendo alegre

abrazándome fuerte

pensando profundo

llorando inconsolable


Mientras me amaba rítmicamente

pensaba en aquella tarde de invierno

entre lluvia fría y copiosa

en la cama de sábanas blancas

aquél techo de madera

sus manos sobre mis pechos

su boca que me llama

y sus ojos cerrados


Mientras se acercaba el final

pensaba en él

y tuve que morderme los labios

para no gritar su nombre

Miéntele

Miéntele

dile que cuando recorres el cuarto desnuda

con tu pelo que se mece sobre tus senos

no sientes el olor de mi piel en tus manos


dile que te fuiste sola en ese viaje

y dile que nunca te detuviste en aquel camino

a besar mis labios en medio de la selva virgen

mareada de tanto viraje


dile que cuando cierras los ojos al hacer el amor

no piensas en mis manos pintando un paisaje

de mar, de puentes, de piedras y barcos

de bahías y montes verdes sobre tus senos


dí que cuando lloras en las noches en tu cuarto

no es por que recuerdas cuando sonreía cada minuto

ni por cuando tomabas mi mano en la calle

protegida por un mar de caras extrañas


que cuando de noche dices mi nombre

es solo por que te conté algo y me tomaste pena

no por que éste te llueve en el pecho

seguido por un te amo


que el collar que llevas en el cuello

lo compraste en no se donde, me olvidé

y no que me lo arrancaste del mío

por que llevaba mi olor


que el anillo que llevabas en el dedo

lo perdiste bajo el agua

y no que te lo arranqué del dedo

para llevarlo cerca de mi corazón


dile que de noche ya no duermes

por que el trabajo y la carga es grande

y no le digas que es por que me extrañas

y tu dolor es tan grande como el mío


Miéntele

dile que la alergia causa llanto

Llévate ese secreto a la tumba

el tatuaje de mis besos en tu espalda

que el sabor de mi boca te acompañe hasta la muerte

Soy aquél que nunca buscaste

Soy aquél que nunca buscaste

el que estalla con fuerza de huracán

sobre tu cuerpo abierto


el poeta que habita la nada de las cosas

bañado en el polvo del silencio

el que busca sentirte inmóvil y cercana

para sentir venas moviendo sangre

que vives en los libros y sus páginas

en los aguaceros que estremecen la casa

en la brisa que casi se lleva las cortinas

y hasta en el polvo que se asienta en los muebles


el que te cambia los ojos a gusto

rojo atardecer de playa

ámbar sin forma

mar verde de algas

color de tierra


el que se atormenta a diario

poniendo de moda la nostalgia


el que te besa cada centímetro de lunares

cada vértebra febril

y te siente resonar como cuerda viva

en la frecuencia resonante de su ánima lánguida

el que respira tu fragancia de monte, de tierra mojada

y en cada pedazo besado espera

que vibre otra nota

que se desate otro olor en tu carne trémula

No me esperes

No me esperes

por que nunca te podré dar esa tarde

esa puesta de sol que tanto anhelas


No me esperes por que ya jugué demasiado con el tiempo

con la causa, el efecto y las consecuencias

y se me agotan las posibilidades


No me esperes por que hay frutos

que se deben quedar como semillas

y nunca romper la tierra


No me esperes

mi alma es indivisible

y mi necedad grande


No me esperes

mi corazón le pertenece a su sonrisa

a su barriga, sus rizos, sus pasos sin balance y ojos grises


Si me esperas te quedarás en esa ventana

esperando que lluevan elefantes

y esas cosas no ocurren


No me esperes si la brisa te azota

y te llega el olor del mar,

a humo de cigarro


No me esperes

soy como un niño

y a veces no comprendo al mundo


No me esperes por que ya me acostumbré a mentir

para protegerme de las miradas de los otros

y de sus acusaciones


No me esperes

solo tengo promesas huecas

y esperanzas que no alimentan


No me esperes

la vida me niega muchas cosas

pero no puedo renunciar a las que son hermosas

Al otro lado del mar delira la claridad

Al otro lado del mar delira la claridad

y allí estás tú,

precediendo el final de algo que no debió tener comienzo


Al otro lado del mar se ahoga un dios

y tu enmudeces, mariposa helada

y tu agonía es el tiempo que dura esta claridad


Al otro lado del mar hay un flamboyán florecido

del cual mana un ámbar espeso

cuyo olor recuerdo muchas veces


Al otro lado del mar hay una mujer que no esta hecha de tiempo

cuyas entrañas son un núcleo energizado

y por entre sus piernas se desborda el universo


Al otro lado del mar hay una montaña tan alta

y en ella habitan gentes tan antiguas

que ya el oxígeno no huye de sus pulmones


Al otro lado del mar hay un mar de perros realengos

que cojean y gimen

esperando la muerte


Al otro lado del mar está el olvido

la sombra, y la sorpresa

y el mar no apaga sus llamas


Al otro lado del mar esta la niebla con que me amaban

la lengua esponja que me besó

goterea canto y poesía


Al otro lado del mar camina un hombre en un callejón

deslizándose en la oscuridad a tumbos

triste bolero de tiniebla sobre adoquines


Al otro lado del mar hay una piel gastada

una costa irregular de rocas puntiagudas

esculpidas por un mar borracho, callado y olvidado

miércoles, 21 de diciembre de 2005

Sofía

Aunque nadie sabe como serás

Sofía te estoy amando

y este momento habitas

en los rincones más cálidos de mi alma

y en ellos te alimento con el suero vital

de mis sueños mudos

que son sangre y glucosa llenas de recuerdos

aquellos que no les confieso a nadie que no sea papel


Aunque lloro a solas por tu inexistencia

Sofía te estoy amando

como a aquella Sofía de mi infancia

llena de plata y surcos

que me quiso como su nieto

y me brindó la calidez y el beso

de su pecho marchito por los años

la que quise como a pocos

la que guardo en el rincón más lejano del alma

junto a tu placenta de éter,

la que un día supe que murió

y la lloré en silencio por que era

lo último que quedaba de aquél niño que fui


Aunque nunca te veré crecer

Sofía te estoy amando

con tu cabello rizo sobre tus hombros

y tus ojos verde amarillo

pequeños como los míos

con unos labios finos que un día

besaran la boca de un mulato

bajo un árbol de jacarandá

en una puesta de sol

que recordarás toda tu vida


Aunque nunca seré tu padre

Sofía te estoy amando

y amo el torrente de sangre

que nunca fluirá de entre las piernas de tu madre

y la grasa en la que viene tu piel protegida

y el primer grito de dolor que darás en este mundo

tan ruin y despreciable

que no me deja tenerte

por que el universo no está preparado para recibirte

y por eso serás siempre semilla y un recuerdo

de lo que pudo ser

lunes, 19 de diciembre de 2005

Baobab

“Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar”.

El Principito – Antoine de Saint-Exupéry


Yo nunca quise ser adulto

y precisar de explicaciones

tener grandes responsabilidades

y altos cargos


Siempre amé las cajas

por que eran una gran posibilidad

algo que podía siempre ser

un secreto maravilloso


Siempre detesté las cifras

los triples integrales

y las matemáticas que tanto aman

las personas mayores


Yo siempre quise un asteroide

del tamaño de una casa

y siempre quise un codero

devorador de arbustos


Cuando crecí me volví uno de ellos

me llené de diplomas,

cuentas, ropa a la europea

y ambiciones de poder


Y llegó un momento

en que no pude, o peor

no supe distinguir

entre rosales y hierbas


Los corderos se comen

las hierbas malas

pero no distinguen

entre arbustos, hierbas y rosales


Yo nunca vi sus espinas

como pura maldad

siempre intenté protegerla

por débil e ingenua


Yo nunca quise crecer

pero a veces hay cosas inevitables

el tiempo es inalterable

y un día me alejé


Y mi amor se volvió un baobab

que no se arrancó a tiempo

creció sobre mi planeta

y lo hizo explotar

domingo, 18 de diciembre de 2005

Ella

Ella es un golpe cacofónico

un estruendo ensordecedor

seguido de mil estrellas fugaces


Ella reverbera en los rincones

del universo como el comienzo

como una lluvia de átomos

que nacen de una sopa cósmica


Ella me toma la mano y me traga

su cuerpo de alabastro

me desgarra y me acelera


Ella me canta con voz gruesa

me habla del alto sol

del oro perdido, del viñedo

de la verde hoja

del divino imperio


Ella tiene unos ojos vivos

negrura mística

brillantes, grandes

como el mar de noche


Ella es un desierto

que se traga mis besos

y me llena de sed


Ella es mi igual y mi opuesto

onomatopeya del mito

todos los solsticios y equinoccios

las puntas de la rosa de los vientos


Ella es un prodigio poderoso

conjura en sí geografías

que exploro con mis manos


Ella es el bien y el mal enmarañados

el corazón de todos los hombres y mujeres


Ella es un torrente, interminable prosa

una pirotecnia de versos que florecen en el cielo


Ella es revelación, metamorfosis, sueño


Ella es revolución

Siempre te canto

Siempre te canto

en el silencio,

en cuanto rincón,

pero no me escuchas

Siempre te canto

aunque hoy día

no lo hago tanto

como antes lo hacía

pero aún

miro al techo,

tomo la guitarra

y mis dedos se pierden

en do fa y sol

que invento para ti

melodías que me corren

como ríos,

pero no me escuchas

Siempre te canto

grito de libertad,

refugio de mi palabra,

brisa que mece las ramas

del roble,

siempre te canto

rojo atardecer,

sabor a sal,

Venus marina,

siempre te canto

mi primera demencia,

cuerpo de espuma,

tensa cuerda

que mis manos acarician

Siempre te canto

ninfa de aire

bailarina,

cuenca de mis ojos,

amanecer eterno,

manos de viento,

Ariadna de mi laberinto,

siempre te canto,

mas mis notas parecen perderse

en el oscuro e infinito vacío

de la nada,

con una resonancia nula,

vibra mi voz, pero no te llega

sábado, 17 de diciembre de 2005

Mística políglota de ojos indescifrables

Mística políglota de ojos indescifrables

ingeniera creadora de universos de lluvia

poetisa cirujana de caricias que sanan

de ojos que destilan pura melancolía


constructora maestra de ilusiones y sueños

blanca reina invisible de mi universo en sombras

heredera indudable de sonrisa materna

mestiza de hermosura producto de mil razas


albañil que con células y receta secreta

alteras proteínas de arreglos complicados

que huyen despavoridas de tu mano sofista

que desenreda rutas metabólicas ocultas


encantas las serpientes con tu mirada a medias

mujer de ojos cansados que desconocen sueño

febril conjuradora de montes y de ríos

neurótica insegura, tan tierna y amorosa


conduces un concierto de autómatas de carne

que enfilados actúan su parte hasta el cansancio

de una canción de pega, de tinta y de figuras

de nuevas invenciones que vuelves realidades


pitonisa indiscreta, introvertida a veces

y otras maremoto de fuerza irrealizable

diseñas elementos de plástico embrujado

polímeros mutantes, evasores de muerte


apasionada amante de nombre impronunciable

de la trampa de tiempo, de la ciudad perdida

diosa de días de lluvia que lo humedece todo

en ti nace un volcán que ruge incontenible


el mapa que el creador un día tatuó en tu espalda

es plano universal de manchas y lunares

que anuncian el secreto que un día dejó oculto

que somos una raza perdida en el espacio


tu vientre florecido es vasija de barro

que recibe semillas que brotan de mi cuerpo

es cofre húmedo y tibio en que guardas espejos

es la cuna del mundo, la vía láctea, el principio