Un cosmoespacio, en la astropista, lleno de grafiti sideral.
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viernes, 9 de octubre de 2009
Isleño
ella le espera
sábado, 3 de octubre de 2009
Isla
Yo también soy una isla,
todo un borde infinito de costa quemada
por el sol de esta ciudad
de dos montes pequeños
y uno grande y deforestado
que fluyen con exceso
de azúcar y fármacos
sobrepoblado, habitado
en más de setenta y ocho partes,
venas por carreteras
del pasado, presente y futuro,
pasiones huracanadas
en el rompecabezas que flota
entre dos cuerpos de agua
de cabezas en las aceras,
en un trópico de asfalto
ya no me basta
En algún momento me bastó saber
que existías,
pensarte en silencio, entre lo cotidiano
Imaginarte como en aquellos días,
entre sonriente y perdida,
nostálgica y redonda
Hubo un tiempo en el que fuiste un invento,
un fantasma,
la evolución de un recuerdo
Y llegó el momento en el que
decidí tomar las armas del valor para llamarte
sin esperar sólo un eco
Y no sé si me sirvió de nada
despertar los sentimientos,
los inventos y los cuentos sin acabar,
porque no acaba tu risa
Y en lo profundo de esta alma que no tengo,
hay un latido que casi desaparece
que cada vez se hace menos presente
En algún momento me bastó el recuerdo de tu boca,
de tus dientes separados,
tu pelo oscuro
Desear intensamente lo que no tuve,
recrearte vacía e inventada
sobre mi músculo
Pero ya me sobran los inventos,
y los recuerdos de niño curioso
brotan de mis poros con verdes hojas
Y quiero los sacrificios,
la carne, la sangre,
la comunión de los cuerpos
Tu vientre como un altar,
mis manos repiten signos
místicos sobre tu cuerpo
Y es que el silencio no basta,
no alimenta, sólo siembra deseo.
jueves, 1 de octubre de 2009
porque la quería
Porque la quería
le entregué mis manos,
mis dos manos frías
le enseñé mis pasos
le dí mi alegría
la noche y el día
Porque la quería
me mostré desnudo
y sin armamento
cada sentimiento
y hasta mi futuro
lo que no tenía
y aunque me adoraba
y a veces me amaba
no sé si quería
todos los secretos
que guardé en el alma
porque la quería.
Porque la quería
me daba su lengua,
le daba la mía
pero yo le hablaba
y, aunque me miraba,
nada me decía
cuando me levanto
luego abro los ojos,
no logro sentirla
y así se quedaba,
inmóvil, silente,
y casi sin vida
y yo, cabizbajo
seguí mi camino,
porque la quería.
lunes, 21 de septiembre de 2009
en blanco
que no nacen cosas nuevas.
ando sembrado de números,
brotan ecuaciones en vainas,
llenas de matemática discreta
hace tiempo que te extraño,
desde que te vi durmiendo
y sólo tuve tiempo
de darte un beso
hace mucho estoy en blanco
ha de ser el desierto
que aparte de absorber tus fluídos
te seca las ganas
martes, 8 de septiembre de 2009
Poema del vibrador
proveedor de placer!
hay mujeres que hace rato
te quisieran poseer
Reprimidas, olvidadas
víctimas de la inacción,
mujeres necesitadas
del placer y la pasión
te ordenan en los catálogos
eróticos de la red
tus motores analógicos
habrán de saciar la sed
del éxtasis poderoso
de orgasmos libertadores
aparato delicioso
que elimina las tensiones
múltiples velocidades
causan temblores sistémicos
en los puntos cardinales
donde el placer es endémico
y hay alguno que otro tipo
que la próstata estimula
mandando el estereotipo
al cuerno, cuando eyacula
también están las ninfómanas
que utilizan más de uno
y acaban por megalómanas
llamando al nueve uno uno
¡Oh vibrador, aparato
príncipe de la pasión!
aunque no salgas barato
haces gozar a un millón
lunes, 24 de agosto de 2009
La calle
Érase una vez una calle muy chiquita y muy poblada de bares. Eran tantos los bares que no cabía uno más. Y allí, donde no cabía uno, apareció otro. Bueno, para ser sincero, no era un bar, era un chinchorro.
Para todos aquellos que no saben lo que es un chinchorro, les recomiendo no buscarlo en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, por que es un término que pertenece exclusivamente a la jerga del país en donde está el pueblo en el que está la calle chiquita. Es una categoría de barra más abajo del bar barato, pero un paso antes del bar de mala muerte.
Bueno, regresemos a la historia. La cosa es que la calle era muy pequeña, y en un lugar en donde las barras se generan espontáneamente, el bar, como una bacteria que coloniza en el ambiente más apto, apareció y se llenó de chamaquitos universitarios. Un chinchorro es el hábitat natural de los niños de universidad, desesperados por subirse el libido con varias cervezas aguadas de las que se consumen en cualquier país del Caribe. Las cervezas en el Caribe están diseñadas para dos cosas: ser consumidas casi al punto de congelación, por el maldito calor del Hades que habitamos, y para consumirse en exceso y ver la gente fea más linda de la cuenta.
Era una calle que quería ser avenida, aunque seguía siendo del tamaño de una calle. Y lo logró. Se colgó un letrero como un caco se cuelga un bling gigantesco de fantasía cafre con su nombre que decía “Avenida Casualidad”; verde con letras blancas, como lo debe tener toda avenida que se respete a sí misma. Aunque para ella misma fue un evento, pasó desapercibido en el diario, como pasan tantas otras noticias y titulares como: “Los usos antibacteriales de la pepa del mangó”, “Huelga en la Universidad amenaza con cancelar el semestre”, y “Fraude en las elecciones Afganas”.
La barra, o mejor dicho, el chinchorro, era como cualquier chinchorro que se manifiesta automáticamente; un lugar pequeño, con decoraciones de los ochenta, anuncios de Schaefer, Budweiser, y Coors Light, fotos de ebrios y muchachas pegadas por las paredes, un cartel que dice “Hoy no fío, mañana sí”, una mesa de dominó y dos de billar, y una barra con varias neveras de las que tienen una puertita que abre hacia arriba y son cromeadas. La atiende un viejito negro peliblanco, de guayabera blanca y pantalón negro, zapatos gastados y un cierto olor a ligeramente usado, con una cajetilla de Winston regular en el bolsillo superior izquierdo de la guayabera.
La calle, como una entraña, se contorsionaba en curvas peligrosas, y era tan larga que decían podía tener el largo de la tierra medida por su centro, si la pusieras de extremo a extremo. Y a veces, como el intestino, comenzaba a llenarse con delicados alimentos pre-digeridos, que eventualmente acabarían siendo mierda.
Como en todo experimento de auto-organización, o sea, como en las colonias de hormigas, tenía que exhibir cualidades emergentes de protección. O sea, de vez en cuando, en los momentos en que la cosa se ponía pelúa, aparecían policías. Como en toda calle cabellera poblada de piojos bares, se alineaban como peines en una peinilla, con sus disfraces de guerra azules, anti-balas, anti-cuchillos, anti-estudiantes ebrios. Y ocasionalmente, volaba una lata de cerveza ya caliente y poco sensual, para el disfrute de aquellos agentes que cargan gases lacrimógenos, macanas y armas de alto calibre.
Antes habían casas de fraternidades entre los bares y los edificios de apartamentos, pero como los bares son virulentos, se fueron reproduciendo tanto que la gente pensó que la causa del problema eran las fraternidades (obviamente) y decidieron buscar el apoyo comunitario necesario para eliminarlas a todas de la calle. Claro, sólo para que de la noche a la mañana aparecieran más bares, llenos de miembros de fraternidad sin casa.
Los que frecuentan la barra son como las hormigas. Ciertos de ellos parecen ser los mismos a través del tiempo, manifestaciones del mismo insecto en distintas etapas, clones. Otro son singularidades, errores, cadenas impredecibles en el flujo discontinuo de datos que alimenta la pequeña calle. Hay uno que otro genial. Pero todos llegan por la cerveza barata.
Como todo en este pequeño país en donde está la diminuta vía se llena de polvo, también ella se espolvoreó. Los polvos del Sahara, los de Elizabeth Arden, y los de aquellos que consumen “sólo un poquito más” de lo que sus cuerpos pueden tolerar, se posaron sobre sus aceras, sus edificios, y cubrieron todo lo estático y móvil.
Los del Sahara se aposentaron en los pulmones de los que consumen y se consumen, dificultando una respiración ya pesarosa por el diario vivir, por la humedad, el calor y otras cosas significativas e insignificantes.
Los de Elizabeth Arden poblaron las rostros de las niñas que juegan a ser flores de noche, putas que no cobran, amores fugaces.
Los de los que consumen demás se agruparon en parejas en su mayoría, y se fueron con el viento a otros lugares. Carros, apartamentos revueltos, camas que necesitan cambiar de sábana, moteles, balcones. Y de allí se volvieron el polvo enamorado de Quevedo, y se enlazaron en cadenas de ácidos desoxiribonucléicos, y gemidos y otros asuntos esdrújulos, creando los nuevos pobladores de este país, y los habitantes migrantes de este pueblo que tiene esta calle pequeña, que en algún momento pisarán este bar que les ha engendrado y cometerán el mismo error que les dio la vida.
sábado, 15 de agosto de 2009
mientras llueva fuerte
y el cielo esté gris
estaré seguro
no vendrás,
por que cuando llueve
la gente se queda en sus casas
y no sale
caen rayos,
los truenos fuertes
retumban en la sala
mientras llueva podré
seguir siendo un niño
jugando en el balcón de mi casa
protegido por las matas de plátano del patio
sólo jugando
el tránsito se detiene
las fuertes escorrentías
hacen difícil que los carros
pasen rápido
mientras llueve
se refresca la casa
y el ruido hace que te olvide
viernes, 7 de agosto de 2009
Letra para reguetón, #3
no es que yo pensara
que tu eras decente
que tal vez cruzara
eso por mi mente
no eres una monja
y tampoco pilla
y por eso mismo
te tenía de chilla
todo el pueblo sabe
que eres rapidita
que aflojas los panties
con una copita
y que en los moteles
de la costa sur
sabes donde apaga
y prende la luz
y que en los de Caguas
si te ven entrar
te envían al cuarto
caviar y champagne
y vamos, no eres
una diosa griega
pero no eres gorda
ni coja, ni ciega
y la celulitis
que tienen tus nalgas
no es algo horroroso
lo triste es que salgas
con tu risa boba
nasal, dolorosa
o tus pensamientos
de niña babosa
tienes el cerebro
de un adolescente
como una muñeca
con guata en la mente
tus conversaciones
son tan aburridas
prefiero infectarme
del virus del sida
Aunque si me olvido
de usar un condón
podría contagiarme
de un virus jodón
Chancros, gonorrea
sífilis, proctitis
verrugas y herpes
clamidia, hepatitis
la lista es tan larga
como los idiotas
que caen en tus redes
en noches de copas
tus hijos no saben
si vienen o van
llamarlos por nombre
llamarlos papá
te piensas que son
como dos perritos
con comida y agua
y algún juguetito
mientras tu te escapas
feliz al motel
los pobres bastardos
están sin comer
de tu barrio fuiste
chica bicicleta
si fuera un deporte
tú serías atleta
y vamos hacer
un video contigo
es tan nuevo como
tener un ombligo
tus fotos desnudas
corren la Internet
videos traducidos
al ruso y francés
cambias más de novio
que de camiseta
todo el mundo sabe
como son tus tetas
Ahora me despido
dejo de limosna
un buen Palo Viejo
mezclao con toronja