Un cosmoespacio, en la astropista, lleno de grafiti sideral.
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miércoles, 28 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
lo inhumano
¿Qué es lo horrible, lo profundo,
qué se acaba en un segundo?
¿Cuándo es que de lo inhumano
nos volvimos artesanos?
¿Qué es lo vil y doloroso?
¿Será negar el amor,
o tratar como un objeto
a quien nos dio su calor?
y de las palabras huecas
hacemos una bandera
y llenamos de mentiras
las rendijas de la acera
y mil líneas en papeles
en la rima del engaño
y miradas penetrantes
vacías, como a un extraño
y olvidamos las caricias
y hasta los sueños perdidos
y traicionamos sonrisas
y el sentir de los amigos
y nuestro placer se esparce
como un cáncer por el mundo
y aquél humano que fuimos
desaparece al segundo
y manipulamos voces
y letras en las canciones
y hasta fingimos abrazos
latidos de corazones
¿Cuándo fue que el egoísmo
acabó con el amor?
quizás estamos muy tarde
para querernos los dos
domingo, 11 de abril de 2010
el cuadro
domingo, 28 de marzo de 2010
en la espera
Sigo esperando cosas que no llegan,
momentos que no existen y que añoro
tiempos que no serán documentados
converso conmigo mismo,
escribo lo que siento
lo expongo y espero
y se pasan las horas esperando las reacciones
pues aunque estoy seguro que soy leído
y sentido, no recibo respuesta
camino, lavo ropa,
como, riego las plantas,
me siento y espero
vivo de los recuerdos de un verano,
de los momentos que no fueron documentados
y espero cosas que no llegarán
A girl like you
I want a girl like you
with an undefined ethnicity,
a tall and proud woman
who can sing her way into my world
a woman who can split atoms,
discover new infinites,
a woman who can teach me
the secrets of science
someone who can follow me
when I get arrested for dissenting,
from revolting, who can in solidarity
be a sister, and a companion
a creator, an experimenter,
a singer, someone who can calm
a crowd with the mellow tones
of her alto voice
a head adorned with silver,
signs of knowledge and wisdom,
a voice that can calm the revolt
that lives in my head
a fountain of life,
the brewmaster of a concoction
that blends the best of me
and the magic of you
a caregiver that never rests,
the one who is not intimidated
by my wounds, my pain,
or my incapacities
someone who does not own me,
who cares for my independence,
my thought, my feeling,
who sets me free and waits
I want a girl like you
or maybe I should say
I want to find myself in your arms
the day I die
jueves, 25 de marzo de 2010
Hombre que (d)escribe a una mujer
Sabes, a veces tu piel es tan diversa como el mediterráneo, y puedo leer tus poros que se elevan de derecha a izquierda en trazos largos que se marcan con puntos. Venus del medio oriente y del caribe, dicotomía mística de pasado e incertidumbre.
Sabes, a veces tu pelo es cada cuerda de un instrumento hecho de tu voz que perdí en el tiempo, hecho de un cedro oloroso, y quisiera sus notas en mi oído, o tal vez acariciar esas cuerdas y tocar una canción de esas que pocos escuchan.
Sabes, a veces tu nombre es una ciudad yucatana, la claridad, el misterio de un dios, o un aire del País Vasco.
Sabes, a veces quisiera que la curiosidad de llevara a cruzar la línea que divide los horarios, y que aunque fuera por unas horas dejaras que mis manos exploraran tus límites, se integren con tu piel en una infinitesimal suma de deseos, que tal vez nos encontraramos a mitad del camino para dejar de ser recuerdos y misterios, y que tengas un secreto conmigo que no puedas contar a nadie más.
domingo, 21 de marzo de 2010
Tiempo para sonreír
el mundo no deja de girar
y las manos de tocar
y mis ojos de mirar
la lluvia con fuerza en el cristal
y yo salgo hasta el portal
por que me quiero mojar
y aunque tú no estés aquí
tengo mucho que sentir
hago tiempo para sonreír
y no paro de vivir
hago una astronave de una flor
con el viento cual motor
voy navegando el color
de la primavera que llegó
y en las manos me dejó
la letra de esta canción
y aunque el cielo se olvidó de mi
¿para que echarme a morir?
hago tiempo para sonreir
y no paro de vivir
miércoles, 17 de marzo de 2010
La pequeñez del microcosmos.
Era tan lento el pasar del tiempo, que hasta la moral parecía un rayo de luz doblado ante la fuerza gravitacional de otro cuerpo mayor, la indiferencia. Y el incesto se convirtió en práctica común entre los borrachos, el maltrato entre los que con su edad oprimen, el olvido entre los poderosos, la indolencia en la iglesia, y la ignorancia, el mayor de los pecados, nos arropó a todos como sábana en la noche.
Yo tal vez sobreviví el ciclo de ignorancia por la numerosidad de la prole de mis padres, pero muchos de aquellos que llevan mi propia sangre no se salvaron. Gané la confianza de mi padre, y tal vez su amor, y un día le pedí cruzar la línea viva de agua que dividía mi pequeño planeta de polvo y yerbajos. Aunque le dolió, comprendió que no estaba hecho para pequeñeces, y que sería mejor dejarme hacerlo. En el otro mundo era la guerra, y yo sin saber lo que era corrí, me enlisté y aprendí a mentir. A los otros se los consumió aquel universo, pues no había otra escapatoria que laborar, parir, tomar y morir. Y la más pequeña de las hembras se quedó, como un jamón serrano que cuelga en el colmado, para cuidar a mis padres cuando ya les llegara la hora. Ella, sin questionar palabra alguna, vio como el tiempo pintaba canas en su largo pelo negro, venas en sus tristes y flacas piernas, arrugas en su piel curtida por el viento y quemada por el sol. Y aquellos dedos que tejieron la vestimenta que llevé justo después de llegar a este mundo, se llenaron de espinas de los cardos, de bolsas dolorosas por lavar a mano, de quemaduras por cocinar en leña.
El mundo no era un lugar tan maravilloso, pero el universo del más allá del barrio, después de pasar el monte, cruzar el río y luego los campos donde pastaban las vacas, era una fantasía de domingo. Nuestra nave era una carreta de bueyes de arar, nuestros trajes de cosmonautas la mejor gala que se repetía cada mes. Nuestro microuniverso, un barrio en donde todos eran Pérez, Torres o Rodríguez. Teníamos nuestro propio correo hecho de niños mensajeros, nuestro propio parque de entretenimiento en un monte lleno de hierbas, y los banquetes consistían de viandas, cenizas y agua del río. Un microuniverso no tan plano, pero sumamente estático. Los días en los que se mataba una gallina eran días de festín para diecinueve bocas hambrientas, y serían festines siempre que no llegara visita.
No existían los signos zodiacales, y los partos se medían en base a los eventos cotidianos. Mi madre, que no sabía escribir pero aprendió a leer, se recostaba en la hamaca a ver pasar la tarde, con una novela de amor entre las manos, que leía una y otra vez hasta la náusea. Mi padre llegaba del trabajo de doce horas cansado y hediondo, borracho y ensangrentado a veces.
Yo crecí en un barrio como cualquier otro. Afortunadamente descubrí que era sólo eso, y que el mundo es una esfera.
frente al mar
Frente al mar,
el muelle y yo
extrañamos,
y la luna
se solidariza
con tu ausencia.
Las estrellas se fueron
todas a tus hombros;
tal vez vuelvas un día
para devolvérselas al cielo.
sábado, 13 de marzo de 2010
La canción del psycho incomprendido
de quererte cortejar
de besar hasta los pasos
que vas dejando atrás
y después de haber limpiado
las alfombras de tu carro
me mandas a la mierda
y me arrojas al barro
debe ser porque algo tonto
olvidé y ahora me castigas…
yo no sé por que mi amor
ahora te vas y me olvidas
después de tanto poema
y canción que te he escrito
te alejas de mi vera
echando mil gritos
llamas al guardia de seguridad
de tu condominio
le dices que no me deje entrar
que es un martirio
pero yo soy insistente
y para entrar, me visto de uniforme
de la compañía de cable
pues con tu respuesta no quedé conforme
Te sigo hasta el trabajo con ramo de flores
me escupes en la cara y dices ¡Dios, como jodes!
No me queda otro remedio que esperarte aquí en tu balcón
Un vecino dice que te ha visto
ya salir con otro
y en mi cabeza solo veo
dos mil huesos rotos
Lo sigo hasta su casa
y lo amenazo de muerte
que si te lo sigue metiendo
cambiará su suerte
y yo triste en mi computadora
busco la página de red
dónde por satélite sigo tu carro
con el alma hecha pedazos y con sed
Tanto extraño ya tu olor
y tu perfume que quiero
que tendré que robarme otro panty
de tu tendedero…
O tal vez pegarme un tiro por tu amor
cantando esta canción
(por la orden de protección)