viernes, 16 de agosto de 2013

La deuda


Yo vivía preocupado
por las tazas de interés,
por cómo estaba el mercado
precios del petróleo inglés

y por el valor del oro
y hasta los bienes raíces
pero la respuesta a todo
me pasó por las narices

préstamos estudiantiles
al siete y medio porciento
tengo que pagar un mundo
pa afinar el intelecto

debo la casa y el carro
y un güebal en las tarjetas
y si me suben los pagos
voy a andar en bicicleta

A beber y a singar
que el mundo se va a acabar
a singar y a beber
que el mundo se va a joder

porque le debía hasta al cura
no me quería confesar
sube la temperatura
porque no pude pagar

el agua y la luz de junio
y hasta mi hijo menor
lo empeñé al veinte porciento
porque le debo a un señor

me llaman los cobradores
para cobrarme los sueños
me buscan por los rincones
y yo en la casa de empeño

y quise pegarme un tiro
y con todo terminar
pero al dueño del revólver
no le acabo de pagar

A beber y a singar
que el mundo se va a acabar
a singar y a beber
que el mundo se va a joder

lunes, 12 de agosto de 2013

Ya yo no tengo miedo

Ya yo no tengo miedo
yo no tengo miedo,
ya yo no tengo miedo
de pensar así

Cuando era más pequeño
me pensaba extraño
el mundo era confuso
y hasta un poco hostil

las reses y la gente
seguían la corriente
y hasta el mismo discurso
oía repetir

Que si nos unimos
a Estados Unidos
vamos a lograr
un futuro mejor

y que lloverá
dinero de los cielos
que todo con ellos
y sin ellos no

Ya yo no tengo miedo
yo no tengo miedo,
ya yo no tengo miedo
de pensar así

y luego de repente
fui un adolescente
adicto a videojuegos
y televisión

y entre las confusiones
y la propaganda
mi cerebro demandaba
una explicación

que por qué la gente
que tanto trabaja
se ahogan en deuda
y no pueden pagar

y otros no se mueven
y visten de seda
y en un carro nuevo
salen a pasear

Ya yo no tengo miedo
yo no tengo miedo,
ya yo no tengo miedo
de pensar así

y en la universidad
se me abrieron los ojos
y por la alcantarilla
eché la religión

y me aprendí las ciencias
y filosofía
y a Carlos Marx y Lenin
leí con pasión

y sé que el problema
es el del sistema
y si no se cambia
nunca va a acabar

si no caminamos
todos como hermanos
a nuestros pequeños
¿qué les tocara?

Ya yo no tengo miedo
yo no tengo miedo,
ya yo no tengo miedo
de pensar así

el primer paso es despertar
y solo así podrás gritar
que ya no tienes miedo de pensar

Ya yo no tengo miedo
yo no tengo miedo,
ya yo no tengo miedo
de pensar así


domingo, 28 de julio de 2013

miedos

un silencio
como cabeza nuclear
en la cavidad de un misil

sobre las dudas,
sobre una piel de reptil,
contra las piedras

celos de un hombre
que aunque no ama
teme

lágrimas de una mujer
que aunque ama
se piensa sola

dos cuerpos
escapados, bígamos cuerpos
escondidos entre sábanas

temen por el futuro,
por los terceros,
por la incertidumbre

una mentira, de tantas,
algo impronunciable
que cambiaría todo

una verdad,
un pacto hasta la muerte,
comienzo blanco

un deseo de multiplicar,
de dividir,
de dar nombre a la vida

un plan,
dos cuerpos,
una pregunta que flota en el aire

miércoles, 10 de julio de 2013

compañera

Yo quiero que seas
la mujer de tu vida
y no de la mía.

Yo quiero que seas
tuya, porque no
me perteneces

no me enamoran
tu apariencia,
ni tu cuerpo,
ni nada que se lleve el tiempo

te amo revolucionaria,
luchadora, maravillosa
e inventora

te amo madre,
cáliz de vida,
refugio de corazones
que laten acelerados

prefiero acompañarte
a poseerte, dejarte libre
a retenerte

vayamos juntos
que la lucha no cesa
y nos queda monte por talar

miércoles, 3 de julio de 2013

La Marquesa de Jagua Pasto.

La Marquesa de Jagua Pasto se casó con un princeso. Cuenta la historia que unos meses después de darse cuenta en una boda criolla que ya despuntaban sus dotes de jamón de bellota, la Marquesa conoció al Princeso de Rancheras. Se conocieron en la loza, aunque eran los dos pájaros del sur-centro de la isla. De la realeza yaucana no tenía nada el princeso; no tenía apellido corso, ni venía de la alta alcurnia, ni las ruinas de una hacienda quedaban en su familia.  De sus hábitos de higiene siempre había cuestionamientos, y su capacidad para ser servido era vastamente conocida por la región. Siendo solo Marquesa de título, Carmen María Dolores de los Milagros Velázquez y Rodríguez no empleaba servidumbre, por lo que se dedicaba a atender todos los deseos del princeso.

   La Marquesa de Jagua Pasto jura y perjura que es de Guaynabo City, pero la mancha de plátano traiciona sus deseos. Quiere Montehiedra, pero sólo puede pagar Montellano. Quiere Evian, pero los gustos extravagantes del princeso la limitan a pagar por Nikini. El princeso no es príncipe porque no tiene sangre azul, porque sería lo único que lo diferenciaría de un pitufo. Anexionista, arrimado, vago y acostumbrado a que le sirvan. Adora el Blue Label, y hace que la Marquesa gaste una considerable suma de su fortuna para complacer su gusto exótico. El princeso siempre olvida su cartera, y a la hora de pagar se levanta para ir al baño, pero es fanático de la langosta y del buen vino.  El princeso no trabaja, pero administra los bienes materiales de la marquesa. Es aficionado a los autos veloces y a las mujeres fáciles. Tiene muchos amigos que se apellidan Antonmarchi, Antongeorgi, Borelli, Brignoni, Cianchini, Dominicci, aunque su apellido es Pérez. No pertenece a ninguna fraternidad, aunque le encantaría, pero el manto oscuro que le cubre el cuerpo no lo califica para pertenecer.  La marquesa es una mujer sin gracia, delgada, casi anoréxica, ajada, maltratada. Cuentan que se hizo ingeniera por la misma razón por la quería hacerse médico, para poder tirar el título como tema de conversación en fiestas de marquesina. 

Dicen que su padre, el Conde de Jagua Pasto, era un hombre casi decente. Por muchos años soportó la presencia de la Condesa de Jagua Pasto, aunque en esencia le asqueaba. Cuando ya se hartó de ella muchos años después, agarró la primera campesina que pudo mirar y le hizo dos muchachos, se fue del palacio a vivir a una casita de madera y fue casi el hombre más feliz de Jagua Pasto, hasta que la campesina lo sustituyó. Entonces enfermó del corazón, se secó como una pasa, y fue olvidado por casi todo el mundo, hasta que un día la Marquesa lo encontró hecho polvo sobre la silla del balcón de su apartamento, en pleno medio día. Antes de que hubiese bulla, le vaciaron las cuentas de banco, vendieron sus activos, sus pasivos y hasta sus pensamientos, y capitalizaron todo su caudal hasta que no quedó ni el recuerdo de su sangre real.
Claro, que del caudal de la heredera dispuso bien el princeso. Se compró un BMW que transformó en un carro fantástico para gente con poca clase, con cromo en el motor, cromo en el interior, cromo en los aros y cromo en el techo. Ahora convertido en un vehículo de todo terreno, el automóvil tenía la capacidad de aflojar las pantaletas de mujeres de poco pensar y mucho pretender, a las que el princeso llevaba a pasear por caminos de monte que dan a ninguna parte.

   Cuando nació el primer principito, la marquesa se sintió ofendida por los genes inferiores de su contraparte. El niño, un pequeño reptil casi microscópico y negro como un cabrón fue causa de la risa de las enfermeras del Hospital de la Piedad del Niño Jesús y la Virgen del Santo Pozo de la Salud del Mundo. Dicen que el niño, si es que se le podía llamar así, era tan feo que los espejos se rompían antes de que pasara por frente de ellos. Dicen que al nacer el segundo se dio cuenta de que su estirpe no era para poblar la tierra, así que decidió clausurar la vía que daba a la reproducción.

   Jagua Pasto era el barrio natal de la Condesa. En algún momento, en aquellos años olvidados por los pobladores de la isla, cuyas memorias suelen olvidar eventos que ocurrieron hace algunos días, fue un lugar próspero. Ahora es uno de esos lugares que tienen ruinas de tiempos mejores que se convertirán en monumentos venerables, y que confundirán los científicos de siglos por venir. Abundan los ñames, las malangas, yucas, plátanos, y todos los frutos de una tierra fértil y totalmente olvidada, porque la comemierdería y el inmovilismo de sus pobladores hace que gasten el cheque de cupones de alimento en supermercados pertenecientes al capital foráneo y en pequeños lujos que se olvidan cuando cambia la moda. La gente de Jagua Pasto prefiere pasar hambre y no tocar las malangas, ni los platanos, y no comen ni del Macdonalds porque gastaron todo lo poco que tenían en sus carros, en televisores, y en la gasolina que viene del medio oriente. Al encontrarse sola y divorciada, la Condesa cerró con llave su cinturón de castidad, y se dedicó a joder sistemáticamente a su yerna, la esposa plebeya del Duque de Hacienda Florida. Antes de que el hijo del duque se convirtiera en otro princesito, la plebeya decidió huir, dejando al duque en la ruina.
   
   La Marquesa de Jagua Pasto en realidad nunca ha vivido de acuerdo a sus condiciones materiales. Tiene seis tarjetas de crédito, dos de ellas a capacidad y a un interés del 25%, a las cuales manda el pago mínimo. En una de ellas están los $25,000 que usó el princeso para convertir el BMW del 1993 en módulo lunar. El princeso tiene un conjunto de herramientas de mecánica que se ven maravillosas, pero que no sabe utilizar correctamente. Empeña horas eternas recostado sobre el sofá de cuero italiano de la sala, con el aire acondicionado ineficiente de la sala en su máximo, pegado al iPad, hablando con niñas menores de edad a las que trata de convencer de que él es el amante de sus sueños. Entretanto, la Marquesa se encarga de los dos herederos al trono más grotescos de la realeza del mundo, los lleva al colegio católico, les compra comida chatarra, los viste de ropa irregular y a descuento, y los adorna para que no le causen ataques al corazón a sus súbditos.

   Claro, a la hora de fingir, la Marquesa es toda una reina. Se codea con la realeza colonial en los mejores clubes de Guaynabo, y pasea en los yates de comemierdas que tienen apartamentos en Palmas del Mar, a los que ella asiste sabiendo que los gustos del princeso y su gasto mensual no le permitirán tener. Sonríe y parece feliz, aunque sabe que todo es una máscara, que la felicidad huyó de su cara hace años, antes del princeso y la preñez. Cuando va de arrimada a estas fiestas, no lleva ni una bolsa de papitas fritas, y el princeso le cachetea las Sam Adams y los canapés a su cuñada, cuyo padre es el dueño del apartamento de lujo.

Pero esa historia de realeza es para otro cuento.


lunes, 27 de mayo de 2013

Feliz

soy más feliz
cuando no me joden

cuando no conformo
un patrón, cuando
no sigo la corriente

soy más feliz cuando
estoy solo, cuando solo
escucho el ruido del barrio,
los carros pasando

cuando puedo hacer un poema,
después pensar en una canción
luego trabajar en una ecuación
o simular un proceso

soy más feliz con menos,
y si el tiempo me sobra
para conspirar

perdido dentro de tus ojos
entre tus tetas,
apretando fuerte tu cintura

con poca ropa, a oscuras,
tratando de descifrar figuras
en la noche, para no tropezar

soy más feliz cuando no desayuno
cuando tengo café,
cuando como por las noches

cuando pasa mucho tiempo
y no te veo, pero después
te vuelvo a ver, soy más feliz

soy más feliz cuando
el niño me pregunta
cosas difíciles de explicar

con lo complejo, lo oculto,
cuando leo de cosas
que muchos piensan
que son aburridas

cuando cambio de ambiente,
cuando veo un horizonte
y no sé que viene después
soy más feliz

soy más feliz cuando
tengo algo que detestar,
porque es como el combustible
que me alimenta

cuando hay algo por qué luchar,
algo de qué aferrarse
que sea bueno

soy más feliz
cuando otros son felices,
cuando cantan mis historias,
y se reflejan en ellas

con el viento en la cara
con el mar en los pies,
cuando no tengo que preocuparme
por el futuro

cuando cocino y comen
cuando no tengo que fregar
y a veces al limpiar
soy más feliz

cuando lloro, cuando siento
el dolor de cada calle,
de cada hombre y mujer

cuando pienso en la eternidad
y sé que está en la transendencia
de mis pensamientos y palabras
y en mis acciones

cuando pienso que lo que digo
se recordará por el pueblo
pero tal vez nunca sepan
quien lo dijo

soy más feliz encerrado
cautivo en mi propia celda
y no en las que otros me crean

cuando me abrazan sin encadenarme,
en el descanso después del orgasmo,
en el sentimiento del desahogo

y las noches de martes
las madrugadas sin sueño,
y con un libro y una guitarra
así soy feliz

viernes, 24 de mayo de 2013

vislumbres de miramar

¿A donde volarán
tus besos
cuando llegue el sábado?

Se irán a anidar
a otras bocas,
beberán de otro río

Yo llevaré en la boca
un nombre
que no podré pronunciar

Yo cargaré preguntas
que nunca serán respondidas

Archivaré tu libro
para no leerlo.

Esconderé las antenas
para que no me traigan
en ondas tu recuerdo

Y llevaré las manos
arqueadas, artríticas,
con la forma de tus pechos

Y de tanto llanto
me volveré lluvia
que se evapora en el trópico

me elevaré a los cielos
donde habita el deseo

me haré gas entre nubes
cruzando continentes
y llegaré a la India
y volveré a mojarte


domingo, 19 de mayo de 2013

te acuso

esta página en blanco
me acusa

me regaña
severamente por
no escribir

me mira
con su profundidad,
y su transparencia

es un vacío
casi agua,
que casi se puede tomar

me dice que tiene
tantas posibilidades
y yo estoy tan estático

que puede ser un cuento,
un grupo de pentagramas,
o una carta

pero yo solo la miro
y ella me acusa

miércoles, 8 de mayo de 2013

Décimas de un princeso

Piensas que soy solo un trapo
o un cuchillo de cocina
que puedes brincarme encima
como a un corvejo barato
ya me harté de tus maltratos
de tu constante atropello
de los hickies en el cuello
para marcar territorio
me voy de tu dormitorio
Soy princeso, no un plebeyo

Si al teléfono me llaman
preguntas, ¿quién te llamó?
y si un mensaje dejó
entonces me haces un drama
y me das en la caguama
un trancazo, y sin destello
dices que soy un camello
apestoso y jorobado
¡No quiero ser maltratado,
soy princeso, no un plebeyo!

Sábado para ir de fiesta
todo tengo que pagar
y me empiezas a gritar
cuando te pones molesta
la ropa que tengo puesta
tuve que pagar, ¡que bello!
si no me arreglo el cabello
como quieres, me maltratas
¡No soy tu puta barata,
soy princeso, no un plebeyo

Yo no soy tu prostituto
y tampoco tu mucama
y me quieres en tu cama
por mis grandes atributos
y en unos pocos minutos
siempre acabas con aquello
yo que me afeite los vellos
para complacer tus gustos
solo me causas disgustos
Soy princeso, no un plebeyo

miércoles, 17 de abril de 2013

tu nombre en los dedos

Amanecí mojado
y tu nombre en los dedos
bajo un cielo estrellado
y cubierto de miedos

y me sentí olvidado
y me miré al espejo
y el reflejo azulado
devolvió un hombre viejo

bajo la luna
brilla mi piel
inoportuna
luna de miel

Corrí por la ciudad
con tu nombre en los dedos
buscando libertad
esclavo de un recuerdo

y así llegué hasta el borde
de un acantilado
y decidí saltar
a tu mano agarrado

ojos cerrados
mientras caía
dos corazones 
fuerte latían

y en un rincón brillante
de San José
un corazón cantante
yo te entregué

y te escribí en el alma
mi juramento
para que sepas siempre
lo que yo siento

tu nombre en los dedos
evoca un recuerdo
lo busco en silencio
lo lleno de besos