y después de tanto tiempo
de quererte cortejar
de besar hasta los pasos
que vas dejando atrás
y después de haber limpiado
las alfombras de tu carro
me mandas a la mierda
y me arrojas al barro
debe ser porque algo tonto
olvidé y ahora me castigas…
yo no sé por que mi amor
ahora te vas y me olvidas
después de tanto poema
y canción que te he escrito
te alejas de mi vera
echando mil gritos
llamas al guardia de seguridad
de tu condominio
le dices que no me deje entrar
que es un martirio
pero yo soy insistente
y para entrar, me visto de uniforme
de la compañía de cable
pues con tu respuesta no quedé conforme
Te sigo hasta el trabajo con ramo de flores
me escupes en la cara y dices ¡Dios, como jodes!
No me queda otro remedio que esperarte aquí en tu balcón
Un vecino dice que te ha visto
ya salir con otro
y en mi cabeza solo veo
dos mil huesos rotos
Lo sigo hasta su casa
y lo amenazo de muerte
que si te lo sigue metiendo
cambiará su suerte
y yo triste en mi computadora
busco la página de red
dónde por satélite sigo tu carro
con el alma hecha pedazos y con sed
Tanto extraño ya tu olor
y tu perfume que quiero
que tendré que robarme otro panty
de tu tendedero…
O tal vez pegarme un tiro por tu amor
cantando esta canción
(por la orden de protección)
Un cosmoespacio, en la astropista, lleno de grafiti sideral.
Copyright (c) Pedro J. Rivera Torres.
Todos los derechos reservados/All rights reserved, 2021.
www.pedrojuanrivera.com
sábado, 13 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
cuando llegue
habrá silencios
sobre tu pentagrama
cuando llegue
serán suspiros
de corchea y fusa
sobre tu pecho
habrá un aliento
como una uva en tu boca
cuando llegue
será el mío,
alimentando tu deseo,
paseándose sobre tus labios
habrá una llave
en el cerrojo
cuando llegue
abrirá las puertas
de tu cuerpo al mío
en una danza
habrá una fuente,
llena de agua
cuando llegue
la de la savia de tu cuerpo,
que calmará mi sed
pero no mi deseo
te besaré los ojos
abrazado entre sombras
cuando llegue
tú serás la tierra
y yo el conquistador
de tus lindes
habrá una invitación
sobre las sábanas
cuando llegue
al hades del deseo
y cuando llegue moriremos
para renacer
sobre tu pentagrama
cuando llegue
serán suspiros
de corchea y fusa
sobre tu pecho
habrá un aliento
como una uva en tu boca
cuando llegue
será el mío,
alimentando tu deseo,
paseándose sobre tus labios
habrá una llave
en el cerrojo
cuando llegue
abrirá las puertas
de tu cuerpo al mío
en una danza
habrá una fuente,
llena de agua
cuando llegue
la de la savia de tu cuerpo,
que calmará mi sed
pero no mi deseo
te besaré los ojos
abrazado entre sombras
cuando llegue
tú serás la tierra
y yo el conquistador
de tus lindes
habrá una invitación
sobre las sábanas
cuando llegue
al hades del deseo
y cuando llegue moriremos
para renacer
martes, 9 de marzo de 2010
tasación
Y aquí estoy, pensando que carajo hago metido en tu carro. Te bajas a comprar las cervezas que se convertirán en la excusa para acabar en la cama y justificar los actos al día siguiente. Y quién sabe, tal vez esto me lo busco yo mismo, por que sé que llegas con tu aura de poetisa, con tus palabras de domingo, tu teoría de la liberación atea que me convierte al prostituísmo de tus piernas, el nuevo templo en el que me sacrificaré como un cordero.
Mientras espero, me pregunto por qué tenemos que hacer todo este acto ensayado y fútil, aunque para ti parezca importante y necesario. Iremos por el largo y oscuro camino que cuando hay sol está lleno de bambúas, monte y curvas. Me hablarás de música y de política, de tu prontamente ex marido y su afición a las armas de fuego, de como te sentías cuando se iba y tú sabías que estaba con otra, de tus escapes, juegos, y visitas a otras camas.
Y yo sólo te escucho. Me siento en tu mesa aquí en esta casa que sé volveré a visitar para cometer el mismo sexicidio, por que no me gusta colgar la toalla de la primera pelea. En esta casa que habitaré luego en un futuro no tan lejano de este presente pronto a ser pasado. Te escucho, miro esos ojos de color incierto, hago una tasación de tu cuerpo a ojo, y a ojo recorro tu cuello sembrado de lunares, tu cara que sin maquillaje muestra ojeras profundas y manchas oscuras, tu pelo teñido de mi color predilecto, tu pecho y tus tetas pequeñas que no me gustan, tu cuerpo pequeño pero de hermosas figuras, tus nalgas, que habré de poner entre mis dedos en unas horas. Tasando sumo los pros y los contras, la localización, los alrededores, las otras ofertas de sexo y cena, tu propiedad y tus talentos, la hora, las consecuencias, los riesgos. Y al final, el retorno te beneficia, y me quedo escuchando.
Bajas la luz, cambias la música a una muy sensual, un jazz de esos de elevador, como si fueras un animal que busca distraer a su presa. La conversación ahora es de nosotros, nuestros fallos, los errores, la costumbre y el compañerismo. Miro el reloj. Hago el análisis necesario. Declaro en voz baja a tus oídos esta frase: “me voy, o me violas”. Acaban los rituales. Rumbo a ese cuarto en donde se escribirá la precuela de una (no)vela de dos capítulos, me doy cuenta de que eres sólo una marca en una lista del pasado.
Mientras espero, me pregunto por qué tenemos que hacer todo este acto ensayado y fútil, aunque para ti parezca importante y necesario. Iremos por el largo y oscuro camino que cuando hay sol está lleno de bambúas, monte y curvas. Me hablarás de música y de política, de tu prontamente ex marido y su afición a las armas de fuego, de como te sentías cuando se iba y tú sabías que estaba con otra, de tus escapes, juegos, y visitas a otras camas.
Y yo sólo te escucho. Me siento en tu mesa aquí en esta casa que sé volveré a visitar para cometer el mismo sexicidio, por que no me gusta colgar la toalla de la primera pelea. En esta casa que habitaré luego en un futuro no tan lejano de este presente pronto a ser pasado. Te escucho, miro esos ojos de color incierto, hago una tasación de tu cuerpo a ojo, y a ojo recorro tu cuello sembrado de lunares, tu cara que sin maquillaje muestra ojeras profundas y manchas oscuras, tu pelo teñido de mi color predilecto, tu pecho y tus tetas pequeñas que no me gustan, tu cuerpo pequeño pero de hermosas figuras, tus nalgas, que habré de poner entre mis dedos en unas horas. Tasando sumo los pros y los contras, la localización, los alrededores, las otras ofertas de sexo y cena, tu propiedad y tus talentos, la hora, las consecuencias, los riesgos. Y al final, el retorno te beneficia, y me quedo escuchando.
Bajas la luz, cambias la música a una muy sensual, un jazz de esos de elevador, como si fueras un animal que busca distraer a su presa. La conversación ahora es de nosotros, nuestros fallos, los errores, la costumbre y el compañerismo. Miro el reloj. Hago el análisis necesario. Declaro en voz baja a tus oídos esta frase: “me voy, o me violas”. Acaban los rituales. Rumbo a ese cuarto en donde se escribirá la precuela de una (no)vela de dos capítulos, me doy cuenta de que eres sólo una marca en una lista del pasado.
sábado, 27 de febrero de 2010
Patrón de las revoluciones
Si un santo cual resguardo requiriera
tendrá puesta cogulla verde olivo
con un escapulario de herramientas
y un rosario de balas en el cuello
Si alguna vez me hiciera falta guía
prefiero tu constante sacrificio,
desafío a la muerte y al destino,
tu práxis como estrella del oriente
si es que un ícono fuera necesario
Pantokrator con manos que bendicen
que carga el manifiesto del que sufre
roja biblia de nuevo testamento
¡Oh San Ernesto de la Higuera, mártir,
expía mis pecados de consumo,
aleja de mí el mercado asesino,
derrama sobre mí tu rebeldía!
tendrá puesta cogulla verde olivo
con un escapulario de herramientas
y un rosario de balas en el cuello
Si alguna vez me hiciera falta guía
prefiero tu constante sacrificio,
desafío a la muerte y al destino,
tu práxis como estrella del oriente
si es que un ícono fuera necesario
Pantokrator con manos que bendicen
que carga el manifiesto del que sufre
roja biblia de nuevo testamento
¡Oh San Ernesto de la Higuera, mártir,
expía mis pecados de consumo,
aleja de mí el mercado asesino,
derrama sobre mí tu rebeldía!
domingo, 21 de febrero de 2010
robo
yo le arrebaté a otro
lo que hacía años
le arrebató a otro
y confieso que
al hacerlo un poco de mi
sintió vergüenza
yo sé que no es
muy solidario de mi parte
pero lo arrebatado
me atraviesa el alma,
es el opio de mis pueblos
tal vez era un buen hombre
quién sabe si aquello le hacía feliz
y ahora que lo pienso
tal vez pude preguntar
antes de actuar
pero lo que le quité
me hace temblar las piernas,
me hace trabar la lengua
tal vez era lo único
que lo mantenía estable,
lo que le daba balance
y ahora que lo pienso
tal vez fui egoísta
pero lo que le arranqué de las manos
sabe tan dulce,
que no puedo negárselo a mi boca
tal vez debo confrontarlo
pedir disculpas
por robarle lo que no era suyo
pero creo mejor no pedir perdón
ni permiso
viernes, 12 de febrero de 2010
sobre la mesa
Sobre la mesa hay un mantel amarillo
manchado de sudor,
migajas blancas resecas, un bolso vacío,
un papel con un número de teléfono
sobre la cama hay frutas, vino,
varios cabellos negros,
manchas de aceite difíciles de sacar,
almohadones de plumas y sábanas
en el suelo hay ganchos,
botellas vacías, bolígrafos, ropa,
un libro de Cortázar,
una cámara con fotos en blanco y negro
el sofá tiene piedritas y arenilla,
alguna que otra paja suelta,
olor a cuerpo desnudo,
babas de medianoche
el vaso tiene carmín,
y el carmín las huellas de unos labios,
guarda restos de cerveza,
saliva y bases nitrogenadas
en las paredes secretos,
rituales, sueños y ecuaciones,
libros de semántica y recetas matemáticas
fotos, recuerdos, amores e iconos
entre las manos listas de ingredientes,
entre los dedos olor a flor de invierno,
en la cama aún hay calor
y sobre la mesa yaces
manchado de sudor,
migajas blancas resecas, un bolso vacío,
un papel con un número de teléfono
sobre la cama hay frutas, vino,
varios cabellos negros,
manchas de aceite difíciles de sacar,
almohadones de plumas y sábanas
en el suelo hay ganchos,
botellas vacías, bolígrafos, ropa,
un libro de Cortázar,
una cámara con fotos en blanco y negro
el sofá tiene piedritas y arenilla,
alguna que otra paja suelta,
olor a cuerpo desnudo,
babas de medianoche
el vaso tiene carmín,
y el carmín las huellas de unos labios,
guarda restos de cerveza,
saliva y bases nitrogenadas
en las paredes secretos,
rituales, sueños y ecuaciones,
libros de semántica y recetas matemáticas
fotos, recuerdos, amores e iconos
entre las manos listas de ingredientes,
entre los dedos olor a flor de invierno,
en la cama aún hay calor
y sobre la mesa yaces
miércoles, 3 de febrero de 2010
por si no vas
me sentaré junto al piano
en la silla, con la guitarra
pondré todo en su lugar
seguro habrá media luna
brillante sobre el agua,
y muchas estrellas
te buscaré,
o mejor dicho,
buscaré mi idea de lo que eres
buscaré lo que el espejo
que cargas y que sirve
de oráculo me cuenta
tal vez llegue tarde para evitar hablarte,
porque la timidez me vence
y sólo sé cantar
y cuando cante,
quién sabe si me acuerde
de cuáles te gustan
quién sabe si busque tus ojos
entre las cabezas, entre los mozos,
entre las mesas
y al no encontrarlos
pegaré la vista al horizonte
y mi cabeza evocará lo imaginario
ese ser imaginado que habita
entre pulsos, entre impulsos,
la parte más real de lo que aún no eres
evocaré los juegos y las conversaciones
me reiré a solas de las confesiones
y quién sabe si olvide las canciones
me perderé en la realidad
de lo virtual, la parte del tú
que es posible que no seas
y por si no llegas;
buenas noches,
que descanses bien
en la silla, con la guitarra
pondré todo en su lugar
seguro habrá media luna
brillante sobre el agua,
y muchas estrellas
te buscaré,
o mejor dicho,
buscaré mi idea de lo que eres
buscaré lo que el espejo
que cargas y que sirve
de oráculo me cuenta
tal vez llegue tarde para evitar hablarte,
porque la timidez me vence
y sólo sé cantar
y cuando cante,
quién sabe si me acuerde
de cuáles te gustan
quién sabe si busque tus ojos
entre las cabezas, entre los mozos,
entre las mesas
y al no encontrarlos
pegaré la vista al horizonte
y mi cabeza evocará lo imaginario
ese ser imaginado que habita
entre pulsos, entre impulsos,
la parte más real de lo que aún no eres
evocaré los juegos y las conversaciones
me reiré a solas de las confesiones
y quién sabe si olvide las canciones
me perderé en la realidad
de lo virtual, la parte del tú
que es posible que no seas
y por si no llegas;
buenas noches,
que descanses bien
martes, 19 de enero de 2010
Since I lost you
the days are only sequences, fractions of time,
whose only purpose are to mark arrivals
and departures
there is a new continent
made of soft skin and long black hair
of which to become an explorer
there's a new language, an alien tongue,
with characters and words that hide
the pathway to your deepest feelings
a single word in a third language
returns in silence, as a key to unlocking
the questions that surround me
your body became a treasure
worthy of conquest, your eyes
a new frontier made of dreams
and since then
I've been wanting to become a student,
a translator and an explorer,
a bridge between cultures and ideas
whose only purpose are to mark arrivals
and departures
there is a new continent
made of soft skin and long black hair
of which to become an explorer
there's a new language, an alien tongue,
with characters and words that hide
the pathway to your deepest feelings
a single word in a third language
returns in silence, as a key to unlocking
the questions that surround me
your body became a treasure
worthy of conquest, your eyes
a new frontier made of dreams
and since then
I've been wanting to become a student,
a translator and an explorer,
a bridge between cultures and ideas
jueves, 7 de enero de 2010
La paternidad de un buey
yo eché un polvo mal casao
con una flaca una vez
más jodía que un ciempiés
con palo viejo pelao
y en un domingo ajumao
en la casa de mi tío
del hijo que había tenío
me hicieron un cuento loco
y cuando yo vi las fotos
me di cuenta que era mío
Yo la vi con la barriga
bien preña con tanque lleno
y me dije "eso está bueno,
se preñó de Juan Ortiga"
y brincando como hormiga
fui a comprarme un coco frío
me echaron un desafío
veinte pesos se apostaron
y los panas míos juraron
que el chamaquito era mío
y cuando salió el muchacho
edwin miro sorprendido
pues la cara del bandido
era la mia de borracho
la gente del populacho
los locos del caserío
dijeron "ese es tu crío"
y lo mismo pensé yo
pero desapareció
sin saber si era o no mío
Y el novio que ella tenía
fue tan pendejo y cabrón
que le pago la pensión
que a otro buey le tocaría
dicen que en la serranía
metido en el sembradío
cuando ve un macho cabrío
le berrea con orgullo
por que el muchachito suyo
resultó ser hijo mío
con una flaca una vez
más jodía que un ciempiés
con palo viejo pelao
y en un domingo ajumao
en la casa de mi tío
del hijo que había tenío
me hicieron un cuento loco
y cuando yo vi las fotos
me di cuenta que era mío
Yo la vi con la barriga
bien preña con tanque lleno
y me dije "eso está bueno,
se preñó de Juan Ortiga"
y brincando como hormiga
fui a comprarme un coco frío
me echaron un desafío
veinte pesos se apostaron
y los panas míos juraron
que el chamaquito era mío
y cuando salió el muchacho
edwin miro sorprendido
pues la cara del bandido
era la mia de borracho
la gente del populacho
los locos del caserío
dijeron "ese es tu crío"
y lo mismo pensé yo
pero desapareció
sin saber si era o no mío
Y el novio que ella tenía
fue tan pendejo y cabrón
que le pago la pensión
que a otro buey le tocaría
dicen que en la serranía
metido en el sembradío
cuando ve un macho cabrío
le berrea con orgullo
por que el muchachito suyo
resultó ser hijo mío
viernes, 1 de enero de 2010
Récord mundial
En quinto grado me di cuenta que no era como los demás niños. En verano, cuando el calor aprieta en el trópico, nos llevaron de campamento y fuimos a cambiarnos para ir a la piscina. Como todo niño de diez años, decidí por pudor y timidez cambiarme en uno de los cuartuchos de inodoro. Al comenzar a cambiarme sentí ruidos, voces de otros niños que conversaban. De pronto, cuando dejé caer mis pantalones, hubo un silencio anormal. Al comienzo, me pregunté a dónde se habían ido todos, por que no les escuchaba. Miré hacia arriba, y vi dedos en las paredes del cuartucho, dedos de varias manos. Luego más dedos. Luego ojos, caras. De pronto, todos estaban mirándome. Mis compañeros de clase se habían congregado todos para verme, y yo no podía comprender lo que los hacía mirarme. Al comienzo pensé en correr, pero vi sus caras, sus ojos. Y con mis pantalones a la rodilla me miraban atónitos, como si estuvieran ante la presencia de Dios.
De acuerdo con cierto instituto de cierto país, es muy cierto que el tamaño promedio del pene de un hombre es de unos quince centímetros en su estado erecto. El famoso instituto, lleno de famosos científicos de incalculable fama, estableció que el 87% de los hombres tiene uno de entre 12.7 y 17.7 cm. El más grande de sus grandes científicos también mencionó que el pene más grande en récord tendría unos 22.86 cm.
A los diez años, ya sería de algunos 20 cm. A estos 35, tiene unos 24 cm flácido, y unos 34 cm erecto. Para comparar, tense su brazo. Ahora ponga su mano sobre la mitad del músculo. Ese es más o menos el espesor de una de mis erecciones. Los que lo han visto lo describen con palabras como “grotesco”, “horrendo”, “impresionante”, “hermoso”, “fantástico”, “increíble” y “simplemente divino”. Por mi parte, creo que está perfectamente formado, no con las marcas, manchas, y jirones que tienen otros de tamaños similares (si es que hay alguno que se acerque). Fisiológicamente, luego de ser estudiado por los mejores urólogos, funciona tan bien como cualquier otro. Tiene una curvatura hacia abajo cerca de los 15 cm. Los testículos son del tamaño de dos huevos importados grado A. Y cuando está erecto, genera, a una distancia de 15 cm, calor suficiente como para calentar manos, como cuando las pones al fuego.
Lo cierto es que soy como un circo ambulante. De tamaño promedio, ni muy guapo ni muy feo, gordito, medio calvo, desempleado al momento, de profesión contable. Crecí como hijo único de una madre soltera, nací en Brooklyn, con mis primos, tías, y bisabuelos. A los seis años mi madre buscó trabajo fuera, y me envió a Puerto Rico con mi abuela. Pasé tres años trepando palos de aguacate y jugando pelota con los mulatos.
Aquél mismo verano, un chico mayor que yo le dijo a una muchacha de unos 18 años: “Oye, mi amigo acá tiene la verga más grande que hayas visto. Mide como medio metro. Es un poco tímido, ¿te lo clavas?” Ella dijo que lo haría. Yo llegué. Ni siquiera sabía lo que clavarse era, pero ahí estaba ella: pelirroja, ojos marrones, belleza promedio. No recuerdo mucho del evento, sólo recostarme, pensando que de ahí en fuera todo sucedería. Mucho de ello es un recuerdo vago, sólo recuerdo escucharla decir: “Carajo, ¡Cómo rayos…! Es imposible… ¡Mierda!”.
Hoy habrá un juego de pelota, y claro, necesitaré el equipo necesario para asistir, que incluye una gorra de mi equipo, un guante para recoger pelotas, una bolsa (vacía), un libro, y un auténtico par de pantalones dos tamaños más pequeños (con el logotipo de mi equipo, por supuesto).
Mi nombre es José Sánchez, y tengo la verga más larga del mundo.
De acuerdo con cierto instituto de cierto país, es muy cierto que el tamaño promedio del pene de un hombre es de unos quince centímetros en su estado erecto. El famoso instituto, lleno de famosos científicos de incalculable fama, estableció que el 87% de los hombres tiene uno de entre 12.7 y 17.7 cm. El más grande de sus grandes científicos también mencionó que el pene más grande en récord tendría unos 22.86 cm.
A los diez años, ya sería de algunos 20 cm. A estos 35, tiene unos 24 cm flácido, y unos 34 cm erecto. Para comparar, tense su brazo. Ahora ponga su mano sobre la mitad del músculo. Ese es más o menos el espesor de una de mis erecciones. Los que lo han visto lo describen con palabras como “grotesco”, “horrendo”, “impresionante”, “hermoso”, “fantástico”, “increíble” y “simplemente divino”. Por mi parte, creo que está perfectamente formado, no con las marcas, manchas, y jirones que tienen otros de tamaños similares (si es que hay alguno que se acerque). Fisiológicamente, luego de ser estudiado por los mejores urólogos, funciona tan bien como cualquier otro. Tiene una curvatura hacia abajo cerca de los 15 cm. Los testículos son del tamaño de dos huevos importados grado A. Y cuando está erecto, genera, a una distancia de 15 cm, calor suficiente como para calentar manos, como cuando las pones al fuego.
Lo cierto es que soy como un circo ambulante. De tamaño promedio, ni muy guapo ni muy feo, gordito, medio calvo, desempleado al momento, de profesión contable. Crecí como hijo único de una madre soltera, nací en Brooklyn, con mis primos, tías, y bisabuelos. A los seis años mi madre buscó trabajo fuera, y me envió a Puerto Rico con mi abuela. Pasé tres años trepando palos de aguacate y jugando pelota con los mulatos.
Aquél mismo verano, un chico mayor que yo le dijo a una muchacha de unos 18 años: “Oye, mi amigo acá tiene la verga más grande que hayas visto. Mide como medio metro. Es un poco tímido, ¿te lo clavas?” Ella dijo que lo haría. Yo llegué. Ni siquiera sabía lo que clavarse era, pero ahí estaba ella: pelirroja, ojos marrones, belleza promedio. No recuerdo mucho del evento, sólo recostarme, pensando que de ahí en fuera todo sucedería. Mucho de ello es un recuerdo vago, sólo recuerdo escucharla decir: “Carajo, ¡Cómo rayos…! Es imposible… ¡Mierda!”.
Hoy habrá un juego de pelota, y claro, necesitaré el equipo necesario para asistir, que incluye una gorra de mi equipo, un guante para recoger pelotas, una bolsa (vacía), un libro, y un auténtico par de pantalones dos tamaños más pequeños (con el logotipo de mi equipo, por supuesto).
Mi nombre es José Sánchez, y tengo la verga más larga del mundo.
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